5 fotos y un relato de los dos rostros de la pandémica Bogotá

Sobre la carrera octava y la calle 12 A, el paisaje era desértico en pleno diciembre. Foto: Esteban Mora
Bogotá es una de las capitales más grandes del planeta, la pandemia del COVID-19 muestra dos rostros de la ciudad.

Un domingo en la Carrera Séptima de Bogotá los tumultos de personas son comunes.

Mientras que por el centro unos van en bici y otros en patineta. En las orillas algunos músicos, artistas, inmigrantes y vendedores ambulantes se posicionan para ganarse la vida con los curiosos que caminan parsimoniosos.

Bogotá no es tan diferente a antes, pero las medidas locales para combatir de frente al Coronavirus COVID-19 la tienen con sectores vacíos, casi fantasmales; y otros abarrotados, más que en tiempos «normales».

Sobre La Séptima pareciera que no existe COVID-19, no hay pandemia ni medidas. Si acaso, uno que otro -por aquello de las dudas- usa el tapabocas.

Sin embargo, basta con caminar unos metros fuera de esa agitada arteria para que las aglomeraciones, el bullicio, las ventas y la gente -prácticamente- desaparezcan.

Es como que si esa vena capitalina trabajara también como corazón. Un corazón que se agita, aún más, en el mar de gente en la Plaza de Bolívar.

Fieles en la iglesia, viajeros y vendedores frente al Congreso y los Tribunales.

En resumen: en el centro, la vida de Bogotá está en La Séptima y también hay lugares en la periferia que poseen sus gentíos. Monserrate es uno de ellos.

Al entrar, al pie de la montaña, un guarda de seguridad gritaba: «los tiquetes solo los compran una persona; el resto se hace por acá», mientras con ademanes acomodaba a la gente en las respectivas filas.

El reto es mantener el orden. Aunque en el suelo hay demarcación establecida, hay más de un despistado que no respeta distancias y ya dentro del funicular las burbujas se rompen y todo queda bajo la responsabilidad de los cubrebocas y medidas de higiene.

La plazoleta, a más de 3.150 metros sobre el nivel del mar, estaba a reventar. Gente escuchando la misa dominical desde afuera y cientos y cientos de almas descubriendo cada rincón.

Ya sea en Monserrate, Plaza de Bolívar o en La Séptima, el contexto, análisis y sentir, desembocan en un solo pensamiento: la mayoría de este gentío son locales.

Prueba de ello es lo que encontré en El Centro Artesanal Plaza de Bolívar.

Vendedores a la entrada de sus puestos, poquísima gente y productos en demasía esperando para ser comprados.

Bogotá, sigue siendo Bogotá. Con su magia colonial y contemporánea, con sus lados llenos y vacíos, con el color arena en la mayoría de sus edificios altísimos que se camuflan en el paisaje.

Pese a todo y pese a nada, Bogotá sigue siendo Bogotá. Pronto hablaremos del Osama Colombiano, un hombre al que fui a buscar al popular Barrio Santa Fé.

Consejos si piensa viajar a Bogotá

Si dentro de sus planes está viajar a Bogotá pronto: hágalo. Sin miedo, pero con precaucación.

  1. Lleve mascarillas todo el tiempo
  2. Porte su alcohol en gel, ya que el de los comercios posee demasiada disolución y no da seguridad de desinfección
  3. Sea en vuelo nacional o internacional, procure llenar las hojas sanitarias de registro para ingresar sin problema.

    Si es un vuelo nacional, debe descargar en su dispositivo móvil Coronapp; si es un vuelo internacional debe registrarse en la página oficial de Migración.
  4. Lleve su pasaporte a mano. Debido a las restricciones locales, existe el pico y cédula. Una medida que consta que dependiendo el número final de su identificación, usted puede entrar a los comercios.
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