«Mochacá libre, puñalada gratis»: el lugar donde las paredes hablan

Mochacá posee historia oscura, sangrienta, bélica y de coraje. Historia que cuentan sus paredes.
La Pilita de la Unión es un monumento colocado a finales del Siglo XIX para celebrar la paz entre colombianos. Foto: Esteban Mora/RastroNómada

A unas tres horas de Bogotá, la capital de Colombia, está una joya que alberga más de 100 municipios y mucha, pero muchísima, historia; se llama Boyacá.

Aunque no es tan conocida como Santa Marta, Cartagena, Barranquilla o Medellín; el departamento es perfecto para parejas, mochileros, nómadas digitales y amantes de los buenos escenarios para fotografiar.

Su cabecera es Sogamoso, una ciudad pequeña, con arte urbano en la parte histórica, conocida como Mochacá.

El mayor punto de referencia de Mochacá, probablemente, es La Pilita.

Alrededor de la fuente histórica abundan las historias de sangre, riñas, beodos, guerras y donde el lema es: Mochacá libre, puñalada gratis.

La Pilita se construyó en el Siglo XIX para representar la paz entre colombianos.

«Funcionó como fuente de agua potable y hacía parte de un sistema fuente que abastecía a la población, a las bestias de carga. Era el sitio de abrevadero y descanso mientras sus dueños hacían mercado», relata la página ofical de turismo de Boyacá.

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Sogamuxi, representado en el mural, fue un Cacique Chibcha que mandó en la región. Foto: Esteban Mora/RastroNómada

Mochacá posee un gran legado histórico: desde la época de los chibchas, la quema del Templo del Sol, el tránsito de Barreiro y Simón Bolívar por el lugar, los episodios violentos por excesos y, en el presente, el recorrido que cuenta todos esos capítulos en graffiti o street art.

Es que la arquitectura clásica combinada con el arte urbano son los ingredientes que vuelven a Mochacá un destino imperdible entre los muchos que pueden visitarse en Boyacá (de los que hablaremos poco a poco).

Más allá de la belleza escenográfica de La Pilita, hay una variente muy interesante al rededor del monumento, y es que las paredes hablan.

A través del arte urbano, en los últimos años, las autoridades volvieron un sitio altamente histórico y desicentivado en un destino muy muy prometedor; que incluso nos tiene aquí: hablando de él sin recibir un solo centavo por publicidad.

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Las paredes de Mochacá son coloridas, limpias y llenas de arte. Foto: Esteban Mora/ RastroNómada

En 2019, por ejemplo, se desarrolló el Festival Mestizua con el objetivo de explotar esa historia conocida por muchos, pero transmitida a pocos.

«Estamos convencidos que la revitalización de espacios públicos transforma los entornos de las personas. El muralismo se presta como una herramienta artística que genera desarrollo social, económico y turístico en la ciudad y al tiempo desarrolla capacidades críticas, reflexivas y expresivas en la población”, señaló Gherald Rincón, directora general de Mestizua, al sitio web Cartel Urbano.

Dentro de los muchos murales que pueden apreciarse en el recorrido a pie, desde La Pilita hasta el Templo del Sol, está el de Sogamuxi, un cacique chibcha, y el de Policarpa Salavarrieta.

Con respecto a Sogamuxi: basta con recorrer el museo para entender por qué se representa como un naturalista, visionario, armónico y guerrero.

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Mural hecho en honor a Policarpa Salavarrieta, quien jugó un rol fundamental en la historia de la libertad de Colombia. Foto: Esteban Mora / RastroNómada

Con respecto a Policarpa: una genio que representarla con alas es poco. Madre de la libertad colombiana.

Aunque no hay certeza del lugar de nacimiento de ‘La Pola’, de lo que sí se tiene conocimiento es de su rol fundamental de inteligencia para pelear por la libertad de Colombia.

Policarpa se aprovechó de su oficio como costurera y empleada doméstica para informar a los criollos sobre los movimientos de los españoles que pretendían reconquistar Nueva Granada.

La Pola fue detenida el 10 de noviembre de 1817 y ajusticiada el 14 de noviembre por fungir como espía y conspirar contra el virreinato.

Ya en el patíbulo se negó a arrepentirse y exclamó un breve discurso que marcó la historia: «¡Pueblo indolente! ¡Cuán distinta sería hoy vuestra suerte si conocierais el precio de la libertad! Pero no es tarde. Ved que, mujer y joven, me sobra valor para sufrir la muerte y mil muertes más. ¡No olvidéis este ejemplo!

Boyacá es un sitio increíble, y aunque hablamos primero de Mochacá, hay lugares como Playa Blanca, Nobsa, Villa Leyva, El Puente de Boyacá, El Pantano Vargas, entre otros que valen la pena recorrer. Ya le contaré.

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